Mi pareja quiere que lo deje…

 

No me digas que no te has encontrado en una situación así..

Cuando planteaste en casa que querías hacer un curso de Trading, ni siquiera sabías dónde te metías, y tampoco eras capaz de explicar muy bien de qué se trataba.

Sabías que habías tomado la decisión de acudir porque habías visto gente aparentemente normal que ganaba – o decía que ganaba – dinero en los mercados financieros sin aparente esfuerzo y que había liberado su vida, su tiempo y su economía de ataduras.

Unos, que trabajando pocas horas al día podías ganarte un sueldo, ootros iban más allá y te enseñaban su Ferrari. Gente joven en su mayoría, parecidos a ti, no tiburones financieros de 60 años con corbatas de Hermés.

Al fin y al cabo un curso de bolsa son dos días, a veces incluso fuera de tu ciudad – lo que te permite tomar el aire y conocer gente nueva – y queda fenomenal con los amigos decir que tenías un hueco en tu formación y que los mercados siempre te han interesado.

Transcurrido el curso y de vuelta a casa vas reflexionando: “Esto es infinitamente más fácil de lo que yo creía, pensé que operar en los mercados estaba reservado a una élite especial, al fin y al cabo el movimiento del precio tiene sentido, sigue unos patrones y me han enseñado a poner un stop de protección…como mínimo voy a intentarlo”.

Y te plantas en casa y le dices a tu pareja que todo ha ido bien, que no es tan complicado, que lo vas a intentar en simulado, que puede ser un posible “Plan B”, que a lo mejor con que pague las vacaciones ya estaría fenomenal…Y tu pareja te ve tan contento, tan ilusionado, que te anima, no sin advertirte que no vayas a descuidar tu trabajo o a los niños por pasarte horas en el ordenador, a lo que tu callas, porque en el viaje de vuelta a casa ya has decidido que el día no tiene horas suficientes para que, una vez te bajes la plataforma, enredar y experimentar como si no hubiera mañana.

Han pasado unos meses y testeado tu curso te das cuenta de que no es tan fácil y que necesitas más: Tienes que avanzar, ya que los videos de gurús, de Ferraris y de traders en piscinas Infiniti parecen perseguirte, como si recibieras un aldabonazo permanente que te recuerda que tú también puedes pero que aún no te has enterado cómo.

Cada vez que has tenido un problema has llamado a tu escuela y no te han solucionado realmente nada, comprendes que es imposible que tengan una atención exclusiva con cada uno de los alumnos y te refugias en Internet.

A estas alturas, ya te has gastado más dinero en indicadores y “sistemas” que lo que pagaste por el primer curso, y ya separado de tu método original, buscas el sistema definitivo, el indicador eterno, la clave absoluta para ser un ganador.

Tu pantalla a estas alturas tiene tantas líneas, números y flechas que más parece un borrador de diseño de un motor que una pantalla de trading.

Has experimentado en diferentes mercados, y buscando cuál responde mejor a lo poco que sabes y a lío mental que tienes, tu pantalla aloja más pestañas que una tienda de cosmética.

Para no alterar tus compromisos familiares y profesionales, duermes poco, y aprovechas cualquier salida a Carrefour de tu pareja y los niños para abrir tus pantallas.

Pasado un tiempo., tu ordenador se acaba cansando de la demanda inmediata de proceso matemático al que lo has sometido y has de negociar un ordenador nuevo más rápido, más potente, y un día apareces con él en casa diciendo que os lo han dado a los mandos medios en el trabajo por si, dada la situación, tenéis que teletrabajar.

Has tenido días de ganancias espectaculares, como aquel día que estabas largo en el oro, ya no recuerdas ni por qué, y al volver del gimnasio estabas 3.000 dólares en positivo.

Pero lo que has tenido son muchas pérdidas, que achacas al método que te enseñaron , un formador que te sacó la pasta y te enseñó mal, y a que usar según qué indicadores está mal explicado cuando los compras y no hay quien se aclare.

Compras más cursos, tu biblioteca ha crecido, tienes un flamante ordenador con I7, han pasado varios meses y tu pareja se empieza a mosquear. Desde hace semanas , además, se te nota impaciente y has desarrollado un proverbial mal humor.

Y vuelves a youtube y el del Ferrari ahora tiene un Aston Martin, y el de la piscina Infiniti está ahora tradeando en un viñedo alucinante en la Toscana.

Y para colmo de males, tu formador, el que te impartió aquel curso, saca un vídeo diciendo que gana no sé cuanto y que la mayoría de sus alumnos ya viven de esto.

Y no acaba ahí…en el chat de Whatsapp que tienes con los compañeros de aquel curso que hiciste…¡Algunos están triunfando y van a salir a real!

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Han pasado tres años.

Has hecho más cursos.

Nadie puede negar, desde luego, que tienes interés.

Has estudiado mucho y estás estancado intelectual y económicamente.

En lo primero, porque ya no sabes qué más aprender, qué cursos más hacer, qué libros más leer.

En lo segundo, porque saliste a real creyendo que ya sabías, y perdiste una cuenta en cuestión de días, y no es justificable que le pidas a la familia otro nuevo esfuerzo a fondo perdido.

Tu ordenador nuevo, y las cuatro pantallas en torre que te trajeron los reyes, te recuerdan permanentemente que no lo estás consiguiendo, aunque en tui fuero interno sabes que sí, que es posible…

Y tu pareja, que valora tu esfuerzo, pero que quiere sobre todo tu felicidad, te pide que lo dejes, que igual esto está reservado a gente de otra pasta, que tienes una familia y no puedes pasarte el día desesperado delante de un ordenador a ver si le arrancas dinero a los seres más inteligentes del mundo…que “no eras tu mismo el que me decía que sólo un 1% lo consigue? Pues no te sientas mal, debe ser muy complicado ¿no?”

¿Te sientes identificado en todo o en parte?

¿Quieres ponerle final a la historia?

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La historia de los que no lo consiguen en el trading intradía debe parecerse bastante a ésta que acabo de contarte…

A veces no es tanto un problema psicológico ni un problema de conceptos, sino un problema de adecuada estructura mental y de mercado, y un problema de redes sociales y sobreinformación donde todo el mundo vende el éxito jugando con la felicidad de los demás.

Lo único que me parece honesto vender es conocimiento, ya que el viaje del trader es en solitario, lo haces tú, como comentaré en otro artículo del blog.

Pero al igual que en los preliminares no te ves un vídeo para aprender a conducir y luego sales a la autopista, sino que pasas horas con el profesor de la autoescuela, tradear con un mentor me parece la mejor forma de eliminar lo que sobra, concentrarse en lo que es útil y avanzar, cada día, de la mano de alguien.

Una de las cosas más importantes a las que me di cuenta que tenía que renunciar para ser trader era la  antes mencionada “sobreinformación”, infinidad de cursos, indicadores, vídeos, plataformas, libros de trading, gurús….

Vamos a luchar de verdad por mantenerlo simple.

KISS: “Keep It Stupid Simple” my friend.

 

 

 

 

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